[vimeo http://vimeo.com/26584803]
El arquitecto, teórico y curador Christian Parreño nos invitó a participar en la muestra La escala prevalece(Abril 5 – Mayo 6, 2011; FLACSO, Quito, Ecuador). Nos impuso el reto de pensar el concepto de escala más allá de sus implicaciones dimensionales (como amplificación o reducción, como identidad o variación numérica). A nosotros nos interesó investigar la escala territorial y reflexionar sobre cómo podríamos representarla en sus aspectos simbólicos y poéticos, sin recurrir al uso del diagrama cartográfico. El territorio cuyo drama nos interesaba explorar es la Amazonía ecuatoriana, la selva petrolera por excelencia, pionera en las artes de la entropía geográfica y urbana que decanta de la extracción irresponsable de los recursos naturales.

El punto de partida fue utilizar la grilla como referente del tablero de un juego (ajedrez, go, damas chinas, tic tac toe, rayuela…) y porque la grilla tiene esa rara cualidad de establecer la escala y pulverizarla a la vez: la utilizamos para trazar nuestras calles, configurar nuestras plantas estructurales, referenciar las posiciones geográficas, establecer sistemas de coordenadas, y subdividir el territorio en estados o bloques petroleros -es decir, para estriarlo (en palabras de Deleuze y Guattari).

Desde que Texaco encontró petróleo en la Amazonía ecuatoriana en la década de los 60, la selva ha sido objeto (y sujeto) de una ocupación grotesca, cuyo único fin es extraer, sin devolver nada a cambio. Se tumban los árboles, se contaminan las aguas, se captura a los animales, se aniquilan los tejidos culturales indígenas, se concesiona el territorio a empresas nacionales o internacionales cuyos presupuestos de inversión aún no computan daños medioambientales y sociales -el verdadero “valor” de la selva es invisible en las tablillas (otra grilla) numéricas del comercio global; de los costos y beneficios de las economías de exportación e importación. Nuestra geografía se desplaza silenciosa, sin que los consumidores en las ciudades estén conscientes de que su territorio les está siendo expropiado mediante un mecanismo, que como lo señala Michele Serres en El Contrato Natural, tiene los efectos devastadores de una guerra, de una invasión que por no definirse como tal, se trata sin tregua, más allá de la ley, sin posibilidad de amnistía.

Horizonte es una invitación a revertir los patrones de desarrollo que se basan sobre la extracción minera o mono-agrícola para sustituirlos con otros que se levantan sobre la siembra, la conservación productiva de la biodiversidad y la promoción de las industrias inteligentes de la vida. Con este fin, Horizonte es intencionalmente dicotómico, como en los juegos en los que hay fichas blancas y fichas negras. Cuando la selva y el petróleo se sientan a jugar y lo que está en juego es el territorio mismo (el agua, el aire, el suelo, junto con las culturas que lo han cultivado y provienen de él como él proviene de ellas), o gana la selva o gana el petróleo. Las posibilidades intermedias, en términos de modos alternativos de producción, son muchas, pero no serán exploradas si no superamos esta dicotomía y si en este juego pierde la selva y perdemos todos los ecuatorianos. Horizonte es un llamado a respetar proyectos como el ITT, que proponen mantener el petróleo bajo tierra y comercializar, en su lugar, créditos de carbono (y otros servicios medioambientales).

Créditos:
Una obra de Ana María Durán Calisto y Jaskran (Jazz) Kalirai, ejecutada por Diego Núñez
Instalación escultórica: Exposición La Escala Prevalece; Curador: Christian Parreño; FLACSO, Quito, Ecuador.
Instalación viva: Hacienda Manteles, Patate, Ecuador.
Producción, fotografías y vídeo: Diego Núñez
Actores performance colectivo: Alejandra Cepeda, Esteban Cervantes, Camilo Herrera, Carla Moreno, Daniel Sáenz, María Mercedes Uzcátegui y Francisco Rodríguez
Música: “Amapola Sisa” del álbum Yangana, de Daniel Mancero
Gracias a Yanira Concepción Arteaga Cedeño por prestarnos sus manos para el vídeo y a María Clara Durán Calisto (Hacienda Manteles) por proveer la tierra para sembrar.

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