Proyecto: Estudio A0 – Jaskran (Jazz) Kalirai, Ana María Durán Calisto, Esteban Cervantes, Sofía Galárraga, Daniel Sáenz, Nicolás Vivas.
Propuesta presentada a concurso
Quito, julio 2012

 

La simbología de la producción

Las plataformas gubernamentales consolidarán, por primera vez en la capital de Ecuador, la imagen del Estado ecuatoriano. La carga simbólica de este proyecto no puede, por tanto, ser subestimada, y debe estar regida por un concepto acorde con los objetivos que se plantea el Gobierno de Rafael Correa para el Ecuador del futuro. Desde el punto de vista de la productividad, nuestro país aspira a superar una etapa histórica extractiva, dependiente del petróleo y otros recursos no renovables, para inaugurar otra era basada en la conformación de una sociedad creativa, educada y saludable, capaz de generar una economía con valor agregado basada en la oferta de servicios y productos inteligentes. En aras a lograr estos objetivos, el gobierno actual ha propuesto desarrollar proyectos como Jachay, la ciudad del conocimiento; invierte en la educación superior de miles de ecuatorianos, a través de las becas de la Senescyt; construye las Escuelas y los Colegios del Siglo XXI en diversas provincias del país; evalúa y regula la oferta académica de nuestras instituciones; entre otras actividades encaminadas a apoyar el desarrollo de las facultades científicas, artísticas e intelectuales de los ecuatorianos. La arquitectura no escapa a esta visión, que exige a los profesionales de nuestro ramo una renovación de los conceptos, las técnicas y la estética del espacio construido. Tomando estos factores en cuenta, hemos diseñado un proyecto que busca instaurarse como un ícono contemporáneo, pero viable y austero, que exprese las aspiraciones que tenemos de levantar un país cuyo desarrollo estará fundamentado en valores agregados, sociales y medioambientales. El complejo se levanta sobre una clara y legible estrategia de sostenibilidad medioambiental (como infraestructura), económica (auto-financiable y sostenible), socio-cultural (mediante la provisión de espacios públicos accesibles y programados) y política (como consolidación de una democracia organizada y eficiente).