Proyecto – Estudio A0: Jaskran (Jazz) Kalirai & Ana María Durán Calisto con Sofía Galárraga, Esteban Cervantes, Daniel Sáenz y Nicolás Vivas
Construcción: Toradeinc
Quito, 2011-2012
Fotografías de Jean-Claude Constant

Diners DIAGRAMA 01
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En Quito, la rehabilitación se asocia generalmente con la activación de estructuras ubicadas en el Centro Histórico y cuyo valor se acepta de manera tácita. No ocurre lo mismo con el patrimonio Moderno de la ciudad, cuyas edificaciones se derrocan sin miramientos. A esta pérdida se suma el despilfarro de recursos que supone cada edificio en altura que se desaloja en nombre de la construcción de uno mejor. Conforme la migración de importantes inversiones continúa canalizándose hacia los valles orientales de la ciudad, edificios residenciales y de oficinas caen en un estado ruinoso prematuro. Es vital que Quito los renueve y recicle en lugar de descuidarlos. Este es el caso del edificio matriz de Diners Club, objeto de un Premio Ornato, cuya directiva decidió renovarlo luego de dos décadas de intenso uso, en lugar de construir una nueva sede que lo condenaría a la negligencia. La compañía había crecido y había reestructurado el organigrama organizativo de sus empresas. La nueva estructura organizativa rompió con la jerarquía original del edificio que ubicaba a los gerentes en sus altos, reasignándolos  a diversas plantas abiertas y transparentes que pudieran compartir con sus equipos. Cada nivel adquirió su propia identidad mediante un manejo de color que permite unificar y separar a la vez. Esto introduce un elemento de sorpresa que se experimenta al transitar el edificio y percibir sus variaciones que rompen con la homogeneización y jerarquía de la paleta original. La rehabilitación decantó en un ambiente de trabajo estimulante que se ha traducido en mayor motivación y productividad. La compartimentación de los espacios se pulverizó y sustituyó con la flexibilidad de las plantas abiertas de instalaciones fácilmente accesibles y actualizables.


En Estudio A0 nos interesan cada vez más los proyectos de rehabilitación. Desde que comenzamos a investigar temas relacionados con la sustentabilidad medioambiental y las sostenibilidad económica, en sus múltiples connotaciones (tecnológicas, culturales, sociales, matéricas, económicas, etc.), comprendimos que uno de los principales caminos en esta dirección, y de cara a la cada vez más acentuada escacez de recursos naturales, conforme se explotan las últimas reservas minerales del planeta, es reciclar -y hacerlo en sus múltiples acepciones. Se puede reciclar los desechos urbanos y aquéllos de la construcción. De hecho, este mecanismo ha arrojado ya toda una estética del desecho y una postura que se opone al consumo de lo nuevo. Pero también se puede reciclar los múltiples edificios e infraestructuras que existen en nuestras ciudades, y a menudo sufren de desinversión y abandono, debido a nuestro afán por “progresar” siempre a través de lo nuevo y no de lo existente. Esta actitud ha contribuido al deroche de tierras en Quito y su zona de influencia. No han bastado cinco valles para satisfacer la migración urbana que exige la aspiración de lo nuevo. Ahora incluso el cantón Mejía está sufriendo de la presión irrefrenable que genera la expansión de nuestros suburbios de baja densidad y la reubicación de nuestros parques industriales.

Diners Club Internacional del Ecuador tenía la opción y los recursos para construir desde cero un nuevo edificio matriz de oficinas, pero optó por la alternativa, mucho más responsable, de renovar el que tenía: una obra con calidad intrínseca construida en la década de los 80 según el diseño del Arq. Rafael Vélez Calisto. Mostramos aquí imágenes del estado en el que se hallaban los interiores del edificio, luego de casi tres décadas de uso intensivo, y su estado actual, post-rehabilitación.