Proyecto: Estudio A0 – Jaskran (Jazz) Singh Kalirai & Ana María Durán Calisto
Colaboradores: Fernando Tirado y Wellington León
Propuesta, concurso por invitación
Quito, Mayo 2009

Lo invisible de la forma

Lo más evanescente, lo más efímero y breve de la vida, se aloja en la construcción de las memorias más permanentes y mejor conservadas. Por eso, cuando recorremos los pasillos, los salones vacíos, los dormitorios, el patio y la huerta de la que fue Casa de García Moreno (Presidente de la República del Ecuador: 1859-1865 y 1869-1875), no podemos evitar escuchar los murmullos, imaginar los pesados cortinajes desparramándose frente a las ventanas, sentir el crujido de los muebles que proyectamos densos, tallados en madera oscura…

¿Cómo mantener el hechizo del tiempo sin detenerlo? Esta pregunta surge, inevitablemente, cuando la arquitectura enfrenta la difícil tarea de rehabilitar y extender muros cargados de historia y de magia sin silenciarlos. Los espacios permanentes de la conservación conviven con aquellos otros, efímeros, de la habitación. Es allí donde queremos ubicar nuestra arquitectura: en los soportes de la actividad, el happening, el arte, la acción, el performance. Nuestra extensión se concibe como un inquilino de acero desmontable que reconoce su condición peregrina, reversible, y ha venido a quedarse pero está listo para partir en cualquier momento.

Hemos conceptualizado el proyecto en corte, extrayéndole capas al palimpsesto del espacio como los investigadores le han extraído capas al muro. Buscamos la esencia del sustrato primario para proyectar la última capa de pintura: una película de luz que colorea, pero no mancha; una pantalla que se reconoce pasajera y se retira, como podría hacerlo la estructura. La clave fue el wall paper. Lo habrá traído a Quito el arquitecto Thomas Reed, desde una era y un gobierno victorianos, para hibridizar lo ya híbrido. Bajo los jirones del wall paper, se descubren el bareque, su tierra compactada, la caña guadúa, la paja tejida con tiras de cuero de llama: una tecnología se encuentra con otra y surge lo impredecible, colapsan los tiempos, se precipitan las geografías, sus gentes y culturas, se apaña la tolerancia. Y el wall paper –el tapiz, el pergamino, el papiro, la corteza- son el olor del tiempo; la pantalla, lo inodoro de la condición efímera de la información digital, cuya existencia desarrolla otras formas de archivo e impresión.

El tapiz
Arte y Arquitectura
Hace poco nos contaba una amiga guatemalteca que los constructores de las enormes cometas que se liberan en el Día de los Difuntos y se manufacturan a lo largo de un año se dibujan ahora en AutoCad. Las imágenes sobre la pantalla, a falta de impresoras, se transcriben al objeto gracias al uso de un sistema de grillas o pixeles. Es en esas transcripciones tecnológicas que, a menudo, se nutren las expresiones artísticas y culturales de una ciudadanía. El Centro Cultural España finalmente abrirá un resquicio –tan necesario- de tecnologías de punta en uno de los tejidos coloniales más compactos de América Latina: será filtro, proyección de todas las pantallas posibles, de ventanas culturales que arrancan y reciben, para multiplicarse en la serie de reproducciones y relaciones que los formatos de red permiten. En la simbología del tapiz, de la tecnología y cultura aplicadas, o de la reinterpretación y apropiación que las culturas locales hacen de las tecnologías importadas, el arte y la arquitectura podrán establecer innumerables variaciones del encuentro.

Las rendijas del ayer y los ventanales del futuro
Conforme atravesamos el corte de la Casa García Moreno oscilamos entre los grandes espacios abiertos de las plazas, los patios y las cubiertas verdes, y los espacios comprimidos de zaguanes, corredores, pasillos y galerías. Los meandros de la circulación se proyectan a la lógica de las elevaciones. La fachada principal es más bien cerrada. La piel en la planta superior está perforada por siete vanos alargados como rendijas que encuadran la actividad pública de la Plaza de Santo Domingo desde el recinto de la observación privada. Nos recuerdan a los ángulos de tiro de las fortalezas caribeñas o a la discreción de quien habitó el dormitorio de García Moreno. En la fachada posterior proponemos siete ventanales de similares proporciones que se abren al paisaje del Panecillo en un primer plano y al del sur de Quito en el fondo. El frente se abre hacia la ciudad, la fachada posterior hacia la naturaleza. García Moreno había escogido aquel lote de terreno porque se encontraba en la intersección del norte y sur del Quito decimonónico. Esta condición de nodo infraestructural, de elemento que articula los tejidos de dos zonas que se han estructurado como diferentes, acaso antagónicas, nos interesa reproducir en la planta del nuevo CCE: el vacío y la luz del espacio intersticial que hilvana lo existente con lo nuevo, permite que los tiempos y los espacios se conecten casi sin tocarse. Celebra la brecha entre lo pasado y lo presente; la pausa, el silencio entre un intervalo de historia y otro. La mayoría de visitantes del CCE tendrá que atravesar este espacio bañado por la luz de una claraboya, pisando el que fue huerto de cocina de García Moreno para proyectarse verticalmente hacia el jardín de la cubierta –nuevo huerto. Desde este espacio intermedio se divisan y aprecian las diversas condiciones temporales de la casa. Desde el medio se rememoran las rendijas del frente, del ayer, que miran hacia la plaza, tanto como los ventanales del futuro, de lo posterior y lo postergado, que prestan atención al sur de la ciudad: cuna de algunas de las manifestaciones más importantes de la cultura contemporánea de Quito. Por otra parte, el vacío del patio central de la tipología existente se convierte en el sólido de la caja de exposiciones nueva, y su cuadril se recupera como cubierta verde capaz de elevar, abrir y proyectar al usuario hacia el paisaje urbano. La materia orgánica también transita el corte. Surca la terraza posterior, trepa por los cables que encuadran los ventanales, se empoza en el jardín de la cubierta, para desparramarse en el vacío que articula la estructura del patio existente con la plaza.

Programa Arquitectónico
Como puede verse en plantas y cortes, se ha buscado satisfacer todos los requerimientos del programa.

Economía
Desde el punto de vista tectónico, se han dimensionado los módulos para reducir al máximo el desperdicio de materiales. La provisión de espacios abiertos, sin compartimentaciones innecesarias, también reduce los costos de la construcción. Se propone utilizar, en la medida de lo posible, materiales locales y aprovechar la mano de obra existente en la zona. Esto permite reactivar la economía local y reducir las emisiones de CO2 que produce la dependencia en el transporte a través de grandes distancias. El uso de wall papers como material de acabados otorga dinamismo al espacio y constituye otra forma de reducir costos (en material, instalación y transporte). Valdría la pena desarrollar versiones “verdes” (con materiales reciclados) de los tapices para el CCE.

Tectónica
Se propone utilizar un sistema desmontable de acero empernado para alcanzar un alto grado de reversibilidad en la intervención. Para los acabados, se propone una búsqueda que mezcle sistemas constructivos high y low tech, materiales naturales y artificiales, y el aprovechamiento de tecnologías manuales, industriales y digitales (en muebles e instalaciones, por ejemplo).

Tecnología / Multimedia
Hemos tratado de proveer un sistema de cielo raso y piso elevado que provee flexibilidad en las conexiones que requieren las tecnologías multimedia. El CCE estará dotado de WiFi y las salas de exposiciones podrán alcanzar un estado de black-out cuando lo requieran.

Transporte / Estacionamientos
Siguiendo la pauta de varios centros culturales contemporáneos, proponemos que se provea un mínimo de estacionamientos para uso interno del CCE, en pos de estimular al público para que utilice sistemas de transporte alternativos al automóvil. Hemos cartografiado los estacionamientos públicos existentes y proyectados, así como el sistema de transporte público, y queda claro que se puede acceder al CCE con relativa comodidad.

Natura ←→ Cultura
El CCE provee una oportunidad sin precedentes para aplicar una estrategia de retrofitting de tecnologías medioambientales en un tejido urbano existente. Se instaurará, sin duda, como un proyecto piloto que abra el camino para la reestructuración respetuosa de distritos históricos en varios lugares del mundo. Con esto en mente, hemos tratado de que el CCE sea lo menos dependiente posible en los sistemas centrales de provisión de servicios. La relativa autonomía del CCE permitirá ahorrar recursos naturales y financieros.

Energía
En Quito los rayos del sol son fuertes y abundantes. Por una parte, su incidencia nos obliga a integrar sistemas de filtración de la luz. Esta necesidad adquiere preponderancia si consideramos que en los espacios de exposición se necesita regular el ingreso de luz natural, en ciertos casos, incluso hasta alcanzar un black out. Proponemos la utilización de un sistema de persianas con sensores y paneles fotovoltaicos que permitan responder a los niveles deseados de luminosidad y depositar la energía acumulada. Por otro, proponemos desarrollar un pequeño parque de energía solar que ocuparía un área en forma del L en la cubierta jardín. Este sistema fotovoltaico y térmico generará, por una parte, electricidad para el CCE, y por otra, permitirá calentar agua para uso en baños, cocina y talleres (de requerirse). Se combinarán paneles colectores de energía solar con placas fotovoltaicas de producción y almacenamiento de electricidad. El uso de energía solar contribuirá a la reducción de emisiones de CO2.

Agua
El futuro abastecimiento de agua es una de las preocupaciones fundamentales de todas las ciudades. Necesitamos realizar todos los esfuerzos que sean necesarios para lograr niveles de uso del agua más eficientes y sostenibles. Proponemos utilizar en el CCE un sistema de captación, circulación y reciclaje de agua lluvia. Hemos ubicado una cisterna bajo la terraza-corredor intermedia. Desde este componente central, en cuyos flancos hemos ubicado las baterías sanitarias y la cafetería, se canalizará el agua hacia todos los sectores del equipamiento. Los jardines en las cubiertas y terrazas proveen superficies porosas, capaces de filtrar en una primera instancia el agua de lluvia, que luego de colectarse circula hacia un tanque de sedimentación donde culmina el proceso de filtración. Una vez filtrada, el agua se transfiere a otro sistema conectado con el cuarto de bombas, desde donde se redistribuye hacia las baterías sanitarias, la cocina, los talleres y los puntos de irrigación de jardines. En vista de que el sistema depende del clima, hemos previsto una cisterna que estará conectada a la red municipal de agua potable como respaldo.

Aire / Ventilación
En aras de recuperar y producir arquitecturas bioclimáticas tenemos mucho que aprender de la arquitectura vernácula y las tecnologías del pasado. Luego de estudiar las pequeñas aberturas que generan vórtices de aire y oxigenan los espacios gracias a los movimientos de aire, hemos propuesto una concatenación de corrientes que circulan a través de tres anillos, renovándose y alimentándose mutuamente. Este sistema nos permite generar conexiones entre lo existente y lo nuevo desde un punto de vista medioambiental.

Agricultura Urbana y Vegetación
Se propone recuperar el huerto en la cubierta jardín, donde además de árboles y plantas ornamentales se podría tener un pequeño recinto para la producción de hortalizas y frutos que puedan enriquecer la carta del restaurante y la cafetería con productos orgánicos producidos en la ciudad.

Iluminación
Toda la iluminación del CCE se manejará en base a sensores regulados desde un cuarto de control digital. El sistema permitirá manipular la atmósfera de diversos espacios y controlar los niveles de luminosidad en distintas exposiciones, según los requerimientos de las diversas museografías. Hemos diseñado los alzados de manera que permitan aprovechar al máximo la luz natural. Para iluminar las zonas oscuras, sobre todo las que bordean las fachadas ciegas, se propone perforar los techos existentes con una serie de claraboyas.

Manejo de desechos
Se ha incluido en la propuesta un cuarto de recolección y compactación de basura (zona de carga y descarga). La basura será subdividida en orgánica e inorgánica (cartón, papel, vidrio, metal, etc.), empacada y distribuida.

Seguridad
Los dos accesos principales se custodiarán. Ambos poseen áreas de control y vestíbulos de seguridad. Los visitantes deberán atravesar una zona de monitoreo antes de entrar al complejo cultural.

Fases
Se proponen tres fases para la construcción del proyecto:
Fase 1 Restauración, conservación y restitución de la casa existente y sus acabados. Incorporación de instalaciones eléctricas, sanitarias y de ventilación que puedan eventualmente conectarse a los cuartos de máquinas que se desarrollarán en la fase 2.
Fase 2 Cimientos y grilla estructural para la sala de uso múltiple. Construcción de cuartos de máquinas.
Fase 3 Erección de las dos últimas plantas de la extensión, con cubierta verde; parque solar; sistemas de circulación, reciclaje y distribución de agua; instalaciones eléctricas, etc. En esta fase se incorporan todos los componentes medioambientales del proyecto.