Lo Salvaje y lo Informal como anomalías en los paradigmas espaciales contemporáneos

Definiciones

Desde un punto de vista etimológico, la noción de paradigma es inseparable de la posibilidad de poner lado a lado entidades diversas para relacionarlas, o paragonarlas, en un mismo espacio, tiempo y circunstancia.[1] En su acepción tradicional, paradigma se equipara con modelo a seguir o emular. Dentro de la lingüística moderna, en cambio, la definición se estira para describir el conjunto de reglas o principios utilizados por una comunidad para construir el pensamiento por medio del lenguaje. En su libro Estructuras Sintácticas, Noam Chomsky define paradigma como “el conjunto de formas relacionadas por procesos flexionales generales” como ocurre en el caso específico del “paradigma de una conjugación verbal”.[2] Thomas Kuhn, en su esfuerzo por develar las sub-estructuras del pensamiento científico, también expande la definición de paradigma para abarcar el conjunto de principios teóricos o reglas que rigen la práctica común, o normada, de la experimentación en la ciencia.[3] Las dos últimas definiciones asumen explícitamente la existencia de una comunidad cuyos miembros aceptan como verdaderos los principios que rigen su práctica, a pesar de que todo acuerdo colectivo es, ineludiblemente, arbitrario. En La Estructura de las Revoluciones Científicas, Kuhn se pregunta por el mecanismo inherente en el pensamiento científico que permite que sus convenciones o paradigmas entren en crisis y se cuestionen, obligando a una re-escritura de los mismos. Concluye que el descubrimiento, ya sea que se lo alcance por azar o por el surgimiento inesperado de una anomalía (un fenómeno verificable empíricamente, cuya existencia no calza dentro del paradigma establecido que ni lo explica ni lo prevé), decanta en la elaboración de una nueva “matriz disciplinaria”. En esta medida, la ruptura con un paradigma existente se asocia con la innovación y el cambio; con el concepto de revolución (científica, lingüística, tecnológica, conceptual, social, cultural, artística, etc.) y el nacimiento de un nuevo paradigma. Dentro de las ciencias sociales, el concepto de revolución nos remite a Karl Marx. En la lógica de su dialéctica histórica, la revolución se manifiesta como síntesis de sistemas productivos opuestos. Estas interpretaciones de la historia, sin embargo, permanecen lineales, evolutivas, “progresistas”  –incapaces de explicar la complejidad de un mundo contemporáneo, cuya naturaleza se asemeja más al jardín de Borges, en el cual los senderos se bifurcan, haciendo de todos los desenlaces posibles una simultaneidad de posibilidades.

Poliparadigma / Multiparadigma

En la actualidad, la noción de paradigma se ve sustituida por aquélla de poli o multi-paradigma. En el eco Post Post Post que Florencia Rodríguez ha propuesto para dar nombre y luces a esta exposición, está implícita la co-existencia de paradigmas diversos y rupturas múltiples. Son varias las aplicaciones del prefijo favorito de la teoría cultural contemporánea: post-dialéctico, post-industrial, post-fordiano, post-moderno, post-colonial, post-estructural… Post se ha constituido en el comodín del juego de barajas que nos salva de la dificultad que encontramos a la hora de describir las condiciones actuales. El proceso de curaduría nos impone el triple reto de poner lado a lado diversas manifestaciones de la arquitectura contemporánea en Iberoamérica; describir los paradigmas que les dan forma, proceso y fuerza; y elaborar un discurso acorde con una realidad que se ha complejizado enormemente en las dos últimas décadas.

Lo Salvaje y lo Informal:

Paradigmas radicales en América Latina

Siguiendo las pautas provistas por Kuhn, aquellas que nos permiten identificar principios compartidos por la experimentación arquitectónica y los puntos de inflexión que los rasgan -y a detrimento de definiciones lingüísticas de la arquitectura, cuyos esfuerzos se concentran en la inflexión de formas, estilos y proyecciones semánticas- propongo investigar el impacto que tienen las geografías de lo salvaje y los urbanismos informales en los nuevos, aunque incipientes, paradigmas de la arquitectura en América Latina. La colonización de paisajes crudos y potentísimos como la selva amazónica; la pampa meridional; los desiertos o altiplanos de Bolivia, Chile y Perú; el archipiélago de Galápagos o la Isla de Pascua; la costa del Caribe o aquella atlántica; nos ha puesto de cara al proceso de urbanización más desconcertante de nuestra historia; nos ha obligado a ser testigos de una degradación medioambiental y social dolorosa, que más allá de nostalgias inútiles, nos obliga a cuestionar las prácticas convencionales de la ocupación espacial, desde los sistemas constructivos hasta las infraestructuras de servicios, los patrones de consumo o las ideologías políticas que se traducen en ley, certificado o normativa.

Este proceso de colonización masiva, acelerada y “salvaje” de nuestra geografía se desdobla paralelo a otro de explosión urbana informal, que genera epi-ecologías tan crudas y potentes como la erradicación geográfica que les dio origen. Son varias las tendencias, o actitudes paradigmáticas, o comunidades del diseño, que surgen del enfrentamiento con la problemática de los enormes mantos de la colonización geográfica o la explosión urbana: por una parte está la escuela povera, que se inspira en los procesos de reciclaje de la periferia, así como en las lecciones materiales, espaciales y arquitectónicas de su postura elemental, erigida sobre la necesidad. Los individuos, grupos o colectivos que exploran la periferia; registrándola; documentándola; intentando segregar sus partes; develando sus patrones físicos, económicos  y culturales; los mecanismos de su acumulación material o tectónica; analizándola; describiéndola y red-escribiéndola; utilizan incluso nombres solidarios con lo marginal para señalar sus prácticas: Al Borde, Oficina Informal de Arquitectura, C.A.S.I.T.A, TrashFormaciones… Este grupo se traslapa con otro cuyo énfasis es la ecología, la afiliación con el territorio o lo geográfico, que de ninguna manera excluye lo social, económico y cultural, pues busca enhebrarse con el dinamismo de los paradigmas ecológicos y abiertos: Felipe Correa, Felipe Mesa, Teddy Cruz, Fábrica de Paisaje, Husos, Supersudaca, Paisajes Emergentes, Taller Territorial. Este grupo mapea, viaja, divaga, mide, traza, colecciona cartografías, lleva GPS y adora Google Earth, las imágenes satelitales, la geo-política, la etnografía, el vídeo y la fotografía; comparte con el anterior una posición empírica ante la realidad. El imperativo de registrar, documentar, develar patrones y traducir la realidad de manera que informe al diseño denota una urgencia por ser responsable con el territorio y las culturas que lo ocupan. La realidad, no la teoría, se vuelve el sustento de las tomas de decisión a la hora de diseñar. Ese vuelco ocurre porque, si bien la mayoría de arquitectos en cuestión ha entrado en contacto con las tendencias predominantes a escala internacional, dejándose infiltrar por sus enormes beneficios, también ha sabido cuestionar sus aplicaciones y la brecha, a menudo insalvable, que dejan entre ejercicio teórico y posibilidad de cambio real. Los territoriales en América Latina no diseñan onomatopeyas geográficas, ni redundancias del suelo, ni parques temáticos de lo natural: su preocupación radica en comprender las geografías de lo salvaje urbano o lo salvaje natural de manera empírica, para trabajar en sintonía con su naturaleza. Inevitablemente, las estéticas del paisaje y la informalidad tienen una profunda afiliación con lo ético y lo político de lo estético, con la mínima moralia, con las condiciones de marginalidad, con la tolerancia. Ese imperativo por describir la realidad ha desbordado los límites de la práctica tradicional arquitectónica y ha multiplicado tanto las herramientas como las disciplinas de las cuales se nutre. Los poli-paradigmas de la hibridación parecen caracterizar el panorama de la arquitectura joven de Latinoamérica: los mestizajes son globales, tecnológicos, disciplinares, mediáticos, conceptuales… Tanto la exploración de lo geográfico como aquella de lo informal, que es otra forma de geo-grafía, demandan la necesidad de ser creativo con los medios, generando lazos poderosos con las artes visuales, el cine, la literatura, la música… De cara a la tarea de describir y descubrir una realidad que escapa a las taxonomías y metodologías convencionales, ante las anomalías espaciales que provee el laboratorio latinoamericano, las búsquedas se vuelven pluridisciplinares y colectivas, y sus resultados se expresan a través de distintos medios y rupturas paradigmáticas que poco a poco se abren paso para proyectar un futuro diferente.

Del paradigma al paradogma:

La persistencia de lo Moderno

El surgimiento de nuevos paradigmas en el mundo del diseño latinoamericano no deja de abrirse paso a pesar de que las tendencias dominantes apuntan a una persistencia de lo Moderno, cuya insistencia también es digna de estudiarse, pues si invertimos el argumento de Kuhn, vale la pena develar los mecanismos del pensamiento reaccionario que subyacen la continuidad de una tradición que se reproduce, paradójicamente, para enfrentar profundos cambios. Habría que detenerse a estudiar las fuerzas que promueven la inercia: el papel que han jugado las facultades de arquitectura en universidades estatales que no se renuevan; el efecto que tiene el traspaso de prácticas arquitectónicas de padres a hijos; la sensación de exclusión tecnológica o cultural dentro del nuevo e inestable orden global…

 

Ana María Durán Calisto se graduó en 1995 del Colegio de Artes Liberales de la Universidad San Francisco de Quito con una especiaización en Antropología y sub-especializaciones en Literatura Comparada e Historia del Arte. Luego de dictar cursos de matemática durante dos años, obtuvo una beca para estudiar arquitectura y restauración arquitectónica en la Universidad de Pennsylvania, donde se graduó en el año 2000. Después de trabajar en Nueva York, regresó a Quito para fundar Estudio A0  (www.estudioa0.com) junto con su socio Jaskran Singh Kalirai. El estudio ha diseñado y/o construido proyectos de diversas tipologías y escalas. Algunos de ellos han recibido reconocimiento nacional o internacional a través de premios o publicaciones. A la par de su práctica profesional, Ana María investiga los procesos de ocupación de ecologías frágiles y zonas remotas; el impacto de la integración infraestructural sudamericana;  y dicta talleres de arquitectura en la Facultad de Arquitectura, Diseño y Artes de la Pontificia Universidad Católica del Ecuador desde el 2003. Ha sido profesora invitada en otras instituciones como el GSD de la Universidad de Harvard, el GSAPP de la Universidad de Columbia, la USFQ, la UDLA y la UTE. Entre los años 2005 y 2006 conceptualizó y dirigió la Bienal Panamericana de Quito: Ciudades Visibles (baq2006.blogspot.com);  y entre 2008 y 2009 conceptualizó, como Decana, la Facultad para la Ciudad, el Paisaje y la Arquitectura de la Universidad Internacional (www.ciparq.com). 

 


[1] Etimología: del griego paradeigma, que a su vez procede de paradeiknynai: para (al lado de, junto a) + deiknynai (mostrar). Merriam Webster Dictionary, www.merriam-webster.com

[2] Chomsky, Noam. Estructuras sintácticas. Madrid, México: Siglo Veintiuno Editores; 1974, 2004.

[3] Kuhn, Thomas. The Structure of Scientific Revolutions. Chicago: The University of Chicago Press,

1962