La Oficina Comercial de Ecuador en Francia ha llevado esa afición por explorar que marca la historia del continente americano a los territorios de la red global de internet con su propuesta VIAJES VIRTUALES que busca trasladar varios recorridos andados y posibles para compartirlos con el ancho mundo a través de una galería de evocadoras fotografías captadas por la lente del fotógrafo y escritor venezolano Armando Luigi. En su afán por documentar los Ecuadores que coexisten en un reducto de la América Monumental, Luigi seccionó al país de occidente a oriente, al bajar desde Quito (ubicada a 2.800 metros de altura) hacia la Amazonía Andina que señala el curso hacia el Atlántico conforme se derrumba a lo largo de las vertientes glaciares que le dan vida al ancho plano de la selva. Siguiendo un camino análogo al recorrido por los primeros exploradores que la descubrieron para Occidente, Luigi remonta los páramos de Papallacta, con su vegetación rastrera, apuñada de frío, para alcanzar las estribaciones orientales de Los Andes y sumergirse en el bosque nublado cuyas retorcidas ramas atrapan en velos la neblina. Observamos la ecografía de raíces que pueblan el aire; la vemos desmembrarse en rama, raíz o tronco en una serie de contraluces que capturan las tonalidades de la atmósfera: un cielo acuático, un aire vegetativo, con las epífitas que respiran y se descuelgan. De las visiones panorámicas y casi místicas, en un salto de escala sin intermediaciones, Luigi nos lleva al paisaje de hojas secas, cortezas hebrosas y ojos de búho de las mariposas; al bosque de sus alas, las escamas de dinosaurio de las orugas, o las formas suspendidas de las crisálidas que pacientes esperan la llegada del vuelo y las libertades de la metamorfosis. Bajo la lupa que sondea el Ecuador de los insectos, el escarabajo es una bestia enorme y el hermetismo visual de la selva hace que el ojo abra los oídos para superar su ceguera y sorber la bulla de la invisible vida. De los fuegos artificiales de una vegetación que revienta bajo la humedad y el calor nos transportamos a las aristas inciertas del hormigón que se abre paso en los asentamientos de la selva, donde el ser indígena se funde en un nuevo mestizaje con el ser colono y el ser foráneo. Bajo las fuerzas de la extracción petrolera, la selva muta como sus mariposas y no adquiere aún una forma que podamos describir con claridad. En un nuevo salto que enfatiza los traslapes de mundos contrastantes aunque próximos, Luigi nos devuelve a las alturas y los fríos intensos para introducirnos en el entorno protegido de los invernaderos de rosas que puntean la Sierra. Nos muestra los rostros y las manos de las mujeres que cultivan, tallan y empacan los colores y perfumes que se disfrutarán en metrópolis lejanas. La siembra de flores se expande por el valle central de lo que Humboldt llamó la Avenida de los Volcanes, marcada por varias de las haciendas que visita Luigi, para introducirnos en la introversión de un mundo que se ha abierto por vez primera para acoger al turismo: buganvillas, polylepis y pencos marcan la vida silenciosa que gira alrededor de los patios centrales pavimentados con cantos de río, poblados por musgo y enmarcados por los azulejos, la teja y los muros que traen ecos de los excesos mudéjar mezclados, paradójicamente, con la austeridad de los monasterios de Castilla. A esto se yuxtaponen las llamas que caminan entre aljibes y fuentes, o los ejes de los muros vegetales que conforman las alamedas. Del paréntesis de la hacienda, Luigi  nos lanza al bullicio de las calles y las fachadas Barrocas del Centro Histórico de Quito, las caras pintadas de los payasos en sus plazas, o los rostros de los niños lustrabotas que se traslapan con los retratos de Guayasamín o los ángeles de las esculturas de la Escuela Quiteña: vida y arte popular o religioso fundiéndose por todas partes. Luigi no olvidó el Quito contemporáneo, ni el Mercado de Otavalo, con su fiesta de artesanías, ni el distrito de los lagos que se le regaron al Imbabura, y sin embargo, tendrá que visitar varios Ecuadores más para completar la cartografía de caminos que se cruzan conforme se avanza hacia el Pacífico, se gira hacia los extremos norte y sur, o se salta hacia las Islas Galápagos.  Estaremos a la espera de nuevos viajes virtuales…