Proyecto:  del Hierro UA, Estudio A0 y L+A Arquitectos
Equipo multidisciplinar: Gabriela Anker, Alba Arjona, Soledad Bastidas, María del Carmen Burbano, Mauro Cepeda, Santiago del Hierro, Corinne Duhalde, Ana María Durán Calisto, Francisco Durán, Jaime Franco, Jazz Kalirai, Gary Leggett, Aaron Leppanen, Alberto Játiva, Peter Matthews, Fernando Morán, Luis Ricardo, Luis Roggiero y Diego Tello.
Tena, Ecuador

La Amazonia exige nuevos paradigmas de diseño e intervención. Su territorio se rehúsa a ser tratado como cualquier otro e invita a suspender todos los supuestos que habitan los imaginarios de lo “moderno”, el “desarrollo”, o el “progreso”. Puesto que los ríos, sus selvas y sus pueblos tienen carácter, este equipo decidió buscar respuestas para la concreción de IKIAM en los sistemas tectónicos de las culturas ancestrales con el fin de reinterpretarlos en un lenguaje contemporáneo. Del arquetipo de la casa amazónica se derivó la forma de campana invertida o nido de oropéndola que configura el módulo en base al cual se generó el complejo arquitectónico, adaptándolo a distintas escalas, funciones, valores, materiales y porosidades, según una lógica paramétrica que permite al conjunto adaptarse a cambios y concebirse en etapas completas, no parciales, como en un fractal (la parte anuncia y contiene al todo). El sistema constructivo se fundamenta en los principios que utilizan los waorani para erigir sus refugios, y que constituyen también un arquetipo forestal: una estructura de costillares conforma las carcasas de los espacios-cúpula o abovedados, para aprovechar al máximo las cualidades bioclimáticas de su forma, a la vez que soportan las duelas horizontales de una piel exterior que complementa al sistema de pieles interiores cuyos materiales, tonalidades y texturas varían según el grado de permeabilidad deseado. La piel se concibe, en sección, como una capa más en el sistema de estratos vegetales que proveen distintos grados de aire y sombra, participando de la lucha vertical por la luz típica de los ecosistemas amazónicos. La implantación, al igual que la arquitectura y la tectónica, también se genera en base a un sistema modular de fácil reproducción, una grilla de 6 x 6, cuyos componentes se aglutinan o sustraen, se densifican o dispersan, para proveer un sistema de patios interiores de diversa escala, bosques contenidos, donde puedan colgarse hamacas, salpicarse mesas, sillas y otros enseres que faciliten el intercambio, característica nuclear de un complejo concebido para estimular la investigación, la creación y la visualización de nuevas (bio)tecnologías y futuros más sostenibles. Estos espacios colectivos se complementan con otros que invitan a la introspección y la contemplación: senderos que nos internan en la densidad sonora de la selva, muelles que nos conducen hacia el corazón de un río lodoso o cápsulas de vivienda que nos ofrecen la intimidad de su penumbra o el frescor de una veranda.